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¿Lo que no se categoriza en números, no tiene valor?

 

Esta es la pregunta fundamental cuando observamos la obra del artista Fidel Álvarez, construida a partir de la reflexión en torno a las economías cotidianas y globales.

 

Las obras de la exposición Ganar a perdidas, ilustran por medio del artificio del número, presente en los formatos de contabilidad y las facturas de compras y servicios básicos, una serie de fenómenos económicos tan actuales en la crisis mundial, que permiten identificarnos a partir de las prácticas diarias de presupuestos y valores.

 

Las pinturas que ilustran billetes en gran formato, dan cuenta de lo que puede ser comprado con este papel moneda, a partir de listados de productos básicos de la canasta familiar. En esta serie, Álvarez trasciende los elementos de las cifras y presupuestos, y se mueve en el espectro plástico de lo realista, pero que, con el juego de forma y color, coquetea con el lenguaje de lo abstracto de las pinceladas y dimensiones. Las retículas que se generan a partir de la composición y estructuras con recibos de cuentas y pagos, también reiteran esa intensión de equilibrio entre lo identificable y lo indeterminado.

 

Por otro lado, las obras que se cubren de pigmento de oro, dan valor a lo sencillo, a lo que todos podemos “poseer”, a lo casi imperceptible y a lo que se desecha. El inventario de: un hilo para coser un botón, una puntilla torcida y una caja de fósforos, que, aunque objetos que se pierden en la mirada de la vida diaria, son elementos fundamentales y bellos que permiten realizar las tareas básicas de la cotidianidad.

 

Cuando “el tiempo es oro”, lo invertido en términos de temporalidad en cada obra realizada por el artista, toma mayor relevancia, y se les asigna un valor, que en tiempos contemporáneos, es uno de los más preciados. Álvarez convierte el concepto del tiempo de creación, en un elemento de reflexión, cuando en miniatura plasma escenas de subastas de las más grandes casas del mundo que se dedican a comercializar arte. Nos preguntamos entonces ¿cuánto tardó el artista en realizar estas pequeñas piezas con tal detalle? ¿las obras plasmadas, han ganado valor económico en relación al paso del tiempo? ¿por qué se les asignan esos altos precios a dichas obras?

 

Es así como tiempo y valor, se entrelazan como dos conceptos presentes en las diferentes series, como simulacros de lo que es y no es al mismo tiempo, con un referente directo a la frase “Ceci n'est pas une pipe”, del artista René Magritte. Álvarez presenta en sus pinturas, la paradoja de lo que es Ganar a perdidas, del valor del dinero y del tiempo, pero también de lo que no se puede comprar, del símbolo del número y de los archivos cotidianos (que a su vez son fragmentos de tiempo irrecuperables).

 

Alejandra Fonseca * Curadora