TRANSITORIO

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Verdigrís es el nombre con que pasó a conocerse el pigmento verde que se extraía de las esculturas de bronce griegas cuando se oxidaban. Por eso, la castellanización de la palabra verdigrís parece engañosamente remitir a un verde que se aproxima a una tonalidad gris, mientras que realmente se refiere a un Vert de Grèce (verde de Grecia). Es un color que remite a la monumentalidad y a la erección de poderosas y monumentales imágenes que se convirtieron en discursos perpetuos, inamovibles e incontrovertibles. Las estatuas prevalecen como visiones políticas que perduran en el tiempo a pesar que aquello que representan haya muerto siglos atrás. Esa supuesta perpetuidad del monumento también envejece, representándose en aquel óxido de bello color que para algunos da una cierta aura de solemnidad.

Para Evelyn Tovar todo aquel discurso de poder concebido como imagen debe ser visto con sospecha, y por eso lo subvierte a partir del mismo material que remite a la perennidad. Utilizando metal y su natural oxidación emula las imágenes de postales de la naturaleza colombiana que a finales de siglo XX se divulgaban en primitivas fotografías para presentar un territorio exótico listo para colonizar. Las obras de Tovar se construyen a partir de su propio envejecimiento, pues su oxidación es la que progresivamente va fijando y haciendo reconocible la imagen. En este sentido su trabajo es doblemente brillante: brillante como descripción del uso de la hojilla de oro, del cobre y el bronce como pigmentos que deslumbran frente a la luz; y brillante como calificativo de un trabajo inteligente en el que logra trasmitir el paso del tiempo en la construcción de su propia obra, a la vez que pone en duda las estrategias usadas por el hombre para escribir una historia incuestionable.

Así, ante las iconografías que pretendían volverse emblemas grabados para la eternidad en imágenes o monumentos de bronce, Tovar les opone la transitoriedad con una dosis de su propia medicina. El paisaje al igual que su propia obra se va constantemente transformando, especialmente por la indiscriminada acción humana que constantemente lo coloniza y lo violenta. Una valiosa reflexión en tiempos donde las estatuas y la misma historia empiezan a ser confrontadas, cuestionadas y bajadas de los pedestales donde se creían que durarían por siempre. 

Cristian Padilla

Curador